Cartografía humana de una isla

Por Félix Sánchez

Era de esperarlo, pues en sus dos excelentes cuadernos de cuentos, Luna Poo y el paraíso (Premio Alejo Carpentier 2004) y Malasombra (Editorial José Martí, 2015), había asomado ya la marca inconfundible del novelista, marca que podría resumirse en un desbordamiento narrativo, un gusto no tanto por la brevedad, por lo estrictamente anecdótico, como por plantar a unos pocos personajes en situaciones dilatadas emocionalmente, donde atmósferas y escenarios se entretejían y crecían en significación, dejándonos el sabor de que solo habíamos recibido un lado muy pequeño de la historia.

En la mayoría de esos relatos anteriores, más que el fogonazo tradicional del cuento, la brevedad argumental, uno veía la intensa y morosa luz que el autor hacía mover con maestría, sin apuros, como si nunca le faltasen energías, como si engarzar palabras, situaciones, fuese algo muy fácil, algo así como “escribir y cantar”. Y todos sabemos que narrar nunca lo es.

Con esta, su primera novela, Oficio impropio, pensada y escrita evidentemente en largos meses de trabajo, publicada por la editorial Guantanamera (2017), ya circulando en la red, al alcance de los lectores dentro y fuera de la isla, Lázaro Zamora Jo (Punta Alegre, Ciego de Ávila, 1959) ha tenido ahora, por fin, todo el espacio del mundo para soltar cabos y lanzarse a fondo. Se ha sentido, evidentemente, como pez en el agua. No se ha contenido, y ha sabido hacerlo justificadamente. Más de cuatrocientas cuartillas, muchos planos, personajes, rupturas temporales, un auténtico mapa de los conflictos, las frustraciones y los sueños de dos o tres generaciones compartiendo un espacio que también ha sido sacudido por el tiempo. Ya no es ella, la ciudad escenario, La Habana exaltada por las postales y las nostalgias. Mucho menos la, en un momento, ciudad prometida, alcanzable con un largo recorrido hacia el oeste insular.

Es esa vida citadina, representación aguda del país, el hilo conductor de Oficio impropio,  aunque Lázaro nos plantea un conflicto gancho, personal: un hijo que busca su identidad, para que tras él nos vayamos apropiando, casi sin darnos cuenta, de la tragedia mayor, contextual, masiva, de seres apresados por unas crudas y precipitadas circunstancias. Los personajes de Oficio impropio no viven (el “vivir humano” es algo más), sino que sobreviven. Cada día esperan algo, un cambio favorable, pero no como un resultado predecible sino como algo que puede llegar por bondades del azar. Es un vivir de resistencia, casi como si todos compartieran sitio en una trinchera.

Son todos ellos personajes acorralados, no importa su estatus, que acuden a increíbles y extrañas reservas de optimismo para no fenecer. Unos actúan más que otros, se arriesgan más o menos, pero la novela, en su ir y venir en el tiempo y el espacio va reafirmando que ante todos hay unas paredes demasiado altas. Están ahí, y más que saltarlas parece que lo único posible es estrellar el hombro una y otra vez, incansablemente, tercamente, contra ellas.

Es admirable el espíritu de esos personajes frente a las circunstancias. Lázaro privilegia el espacio doméstico como lugar donde resiste la familia, donde esta sueña, hace planes imposibles. Y en ello sobresale ese ánimo del cubano por no plegarse, acudiendo a ilusiones, propósitos, estrategias que en otras latitudes podrían resultar absurdas.

Ese espíritu contribuye a que la novela nunca llegue a espacios muertos y a que no se requiera de grandes acontecimientos para hacer avanzar la narración. Hay en la novela pasajes y situaciones cuya perfección dramática los hace auténticos relatos pequeños dentro del gran relato total. De sus  bien trazados y justificados personajes, el de Sandra bien vale él solo una novela.

Los años tan difíciles de la isla, que se ubican entre los 90 del siglo pasado y la actualidad, no habían sido tratados hasta ahora por nuestra novelística con esa minuciosidad, como si se tratara de un mapa donde están todos los tipos humanos que una situación así saca a la luz. Resistencia y tensión épica se me antojan como los términos que pueden resumir el universo de Oficio impropio.

En toda situación social contemporánea están presentes los elementos políticos, ideológicos, económicos, las relaciones de clases y de poder. Pero Lázaro sortea esa regla, esa tentación que ha conducido al fracaso a muchas novelas, y no trata de hacer tesis, de ajustar cuentas, de convertir la novela en un pretexto para exponer las ideas del autor (como ocurre regularmente en muchas novelas de pretensiones sociológicas).

Hay ese algo especial del cubano en Oficio impropio, eso excepcional que Hemingway, tan acostumbrado a ver hombres en situaciones límites, encontró en el humilde pescador de su vigorosa novela El viejo y el mar. Los personajes de Oficio impropio no se dejan aplastar por las duras circunstancias, las enfrentan como si repitieran junto al viejo Santiago aquello de que “el hombre puede ser derrotado pero no vencido”.

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Entrevista de Luis Leonel León a Nacho Rodríguez (Ediciones La Palma)

Hace unos meses, cuando nos enteramos de la muerte de Pepe Fajardo en La Habana, nos escribió, desde Miami, Luis Leonel León. En su mensaje decía que conocía el libro de los 18 relatos sobre el VIH en Cuba y que había sido amigo de Pepe. Además, nos envió un artículo (que reprodujimos aquí) titulado Una muerte de la que nadie habla en La Habana. El artículo destilaba cariño y admiración hacia Pepe y, a partir de entonces, comenzamos a forjar una relación en torno a Pepe, la literatura y, cómo no, el exilio.

 Uno de los primeros pasos que dimos juntos fue la entrevista que sigue. Después de eso, con un almuerzo en Tree Palms de Biscayne Blvd. (masas de puerco fritas para ambos), Luis nos ofreció su idea de poner en el lugar que merece la literatura cubana del exilio, particularmente la que escogió a los Estados Unidos como su nueva patria, con una colección editorial, la colección Fugas. Una idea que ahora construimos juntos en Ediciones La Palma.

Nacho Rodríguez.

Regresar a toda esa gente solitaria

Por Luis Leonel León

LLL

La muerte de un amigo es capaz de desencadenar muchas cosas. No sólo sentimientos y ejercicios de la memoria. Esa confluencia de imágenes nítidas y borrosas, vacío y anhelos, también puede de llevarnos a ideas y sitios insospechados. Y eso fue lo que sucedió aquella tarde.

Disfrutando un almuerzo en North Miami con Ignacio (Nacho) Rodríguez, no sólo conversamos de la literatura de nuestro amigo José Ramón (Pepe) Fajardo, recién fallecido, y la antología Toda esa gente solitaria, publicada veinte años atrás por Ediciones La Palma (Madrid).

Entre cervezas españolas y masas de cerdo a la cubana, pactamos hacer realidad el sueño de una colección (que luego bautizamos como Fugas) dedicada a los escritores cubanos del exilio. Amante irreductible de la literatura y las artes cubanas, Nacho coincidió en que más que un proyecto, la idea de Fugas era una necesidad. Como sin dudas lo es su principal fundamento: los autores del exilio, aunque su destino ha sido vivir fuera de Cuba, forman parte indispensable del patrimonio literario cubano. Así, en un diálogo inolvidable, completábamos el ansia de un servidor y el interés de La Palma en las letras de la Isla.

Nacho me trajo varios libros de Ediciones La Palma, la mayoría de las colecciones cubanas, de las que es artífice y coordinador. También hablamos, soñamos, proyectamos una colección (Otras islas) dedicada exclusivamente a los pintores cubanos de la diáspora, que no pocos, y de muchísimo talento, hay en Miami y en otras ciudades de Estados Unidos. Y es también muy importante rescatar sus obras en libros de arte.

Lo que sigue es la parte de nuestra conversación a propósito de una nueva edición que La Palma realizará de Toda esa gente solitaria (antología a cargo de Pepe Fajardo y Lourdes Zayón) que contiene 18 cuentos cubanos sobre el SIDA, varios de ellos escritos por autores afectados por el VIH (algunos lamentablemente no están entre nosotros). Un libro que, sin duda alguna, además de literatura es un especial documento de la historia cubana. Regresar a sus páginas es otra necesidad.

¿Cuándo piensan relanzar la antología Toda esa gente solitaria?

Esperamos que sea en 2017, pero dependerá de encontrar un hueco en el plan de la Colección Cuba, que está a rebosar para este año, particularmente con los 4 volúmenes de Bitácora del cine cubano de la Cinemateca de Cuba, para los que ya contamos con apoyo financiero del Ministerio de Cultura de España y de la Filmoteca Canaria.

Además de esto, estoy trabajando personalmente con Haydée, una de las autoras participantes en la antología erótica Alamar, te amo. Ella tiene varios libros de relatos increíbles publicados en editoriales de provincias (cubanas) y estamos seleccionando los mejores en torno a un criterio editorial. Además de esto, nuestro amigo Virgilio López Lemus nos ha propuesto un proyecto maravilloso en relación con su admirado (y profundamente estudiado) Lezama Lima, que está pendiente de la autorización de sus herederos. Y, además, aprovechando la cuerda que me das y de la que tiro, Jorge Carpio está editando una novela de María Matienzo. Como ves, estamos llenos de proyectos.

¿Qué motivó el relanzamiento?

La propia razón de ser de las 2 colecciones de La Palma (Colección G., y Colección Cuba) está relacionada con el relanzamiento de la antología. En febrero de 2014 fui a La Habana después de 3 años sin ir y, gracias a un amigo, también apasiondo de la escritura, conocí a José Antonio Michelena, quien sabía del libro de cuentos y era, además, un investigador sobre la temática de la literatura y el VIH en Cuba. Conversamos una tarde y salieron varias ideas, entre ellas retomar Toda esa gente solitaria. El libro tiene varias erratas, así que pensamos hacer una segunda edición corregida y ampliada.

También aprovecho esta entrevista para darte una primicia: en estos momentos, Michelena está editando una novela testimonio del último (y único) escritor vivo que estuvo en el taller La Montaña mágica, con Pepe y Lourdes, en Villa Los Cocos. Es un asunto de especial relevancia porque supone recuperar un diario escrito hace 20 años, pero con un distanciamiento que permite quitarle parte de dramatismo, considerando que las condiciones por las que pasaron no fueron precisamente fáciles, como tú sabes bien. Esperamos sacar el libro antes de finalizar el año.

¿Incluirán nuevos cuentos y autores? 

Esa es la idea que me propuso Michelena. Me parece acertada; ya que la antología fue hecha con mucho cariño (por Pepe, Lourdes y también David) y por ello se rebajó un poco el listón editorial, para que pudieran entrar personas que eran más noveles. Por ello, queremos incluir a nuevos autores (y autoras) que ayuden a elevar un poco más la calidad literaria.

 ¿El tema “cubano” se conoce en España todo lo que debería? 

Se conocen los tópicos. Y se está profundizando, precisamente, gracias a la literatura. Pedro Juan y ahora Padura son los artífices de que en España se entienda a Cuba como algo más que “ron y mulatas”, pero queda mucho por hacer.

¿Cuál es la imagen, o las más recurrentes ideas que tienen los españoles de la realidad de la Isla?

Sexo con mulatas, farras con Havana Club y playas con cocoteros. Es la realidad. Por eso desde La Palma (otra isla) queremos mostrar otra Cuba, más allá de la crisis (que existe, obviamente), y más allá de los estereotipos sexuales. Nos interesa la Cuba de la mayoría de los cubanos y cubanas (de dentro y fuera), que no responde a visiones foráneas (al menos que no debe sus respuestas a éstas) sino que expresa una contradicción (como todas las sociedades) que tiene una honda raíz nacional, aunque aderezada con preguntas y respuestas cosmopolitas, de los que se fueron y de los que llegan a ella.

¿En qué medida se venden los libros cubanos o sobre temas cubanos?

Se venden los libros que tienen una buena campaña comercial detrás, eso lo primero. Si son buenos, se venden mejor. Padura es un ejemplo de lo segundo, del combo. El tema de la venta del libro comienza con la distribución. En la medida en que los libreros pidan el libro al distribuidor y le den un tratamiento en su librería mejor o peor (colocado en posición horizontal, por ejemplo, y no solo de lomo), así comienza el camino de la venta. En nuestro caso, que somos una editorial pequeña que distribuye en toda España pero que no cuenta con posibilidad de hacer campañas comerciales, la venta de libros no supera los 300 ejemplares, en el mejor de los casos.

¿Cómo suelen contactar con los autores cubanos de la editorial, a partir de conexiones personales o a través del Estado cubano?

El contacto con autores y autoras es de dos vías. El personal, a través de mí y mediante mis amigos y amigas escritores en Cuba o el extranjero, o directamente a través de la editorial. Esta vía es un poco frustrante para todos porque no solemos tener la capacidad de leer las obras que nos llegan. En 2016 tuvimos a algunos autores esperando que finalmente no pudimos siquiera leer su obra (por ejemplo Andrés Casanova, o Armando Valdés).

 ¿Cómo valoran el libro Toda esa gente solitaria dentro de las colecciones de Ediciones La Palma?

A Cuba llegaron 100 ejemplares el 31 de diciembre de 1997. David Cabrera llegó a presentar el libro y lo llevó en 2 maletas. Una se perdió en un accidente de bicicleta en Avenida 31, esa misma noche. Otra parte se les entregó a los autores y autoras, Pepe y Lourdes. Hace unos años me contó mi amigo Jorge Carpio que le había hablado un librero de la Plaza de Armas sobre un lote “del libro de los cuentos del sida”, recomprado a una persona en El Vedado por 200 pesos. Te cuento todo esto para que veas que fue un proyecto loco, con muchas ganas y pocos recursos. Para nosotros es muy importante. Gracias a este libro conocí a Pepe, del que luego te contaré un poco más.

¿Cómo llegó a la editorial esta antología sobre SIDA en Cuba?

A David Cabrera lo contactaron desde Cuba, no recuerdo si fue el propio Pepe, para proponerle el proyecto. David, que es una persona llena de energía y de ganas (por aquel entonces mucho más, no vamos a negarlo), se tomó a pecho sacar adelante aquel proyecto loco. David se quedó encantado con Pepe y confió en él. Creo que, sin Pepe, no hubiera habido proyecto.

Pepe Fajardo, ¿qué significó para ti y para Ediciones La Palma?

Como te dije, lo conocí en enero de 1998 gracias a David, cuando se presentó Toda esa gente solitaria en el Instituto Cubano del Libro. Yo, en realidad, lo conocí en uno de los banquitos de G y 23, frente a la Casa del Cóctel. Ahí, con una botella de bautizado, estuvimos David, Jorge Carpio, Pepe y yo hablando de literatura por varias horas. Después de eso lo vi en el Hurón Azul de la UNEAC y fui a verle a su casona de La Víbora. Fue en el 2000 o el 2001, un par de veces. Cuando vi la foto que publicaste en tu artículo… me conmovió. Era la exacta imagen que tenía de Pepe en mi mente. En 2001 me fui de Cuba y, aunque regresé varias veces, por un tema u otro, no volví a verle. Ahora arrepentirse no sirve de nada. En 2014, durante la Feria del Libro de La Habana, me encontré con Lourdes. Le pregunté por él y me dijo que estaba bien. Quería haberle ido a ver. No sé por qué será que hay personas que uno conoce en la vida que, pese a haberlas tratado en contadas ocasiones, dejan una huella profunda. Creo que se debe a su pureza. Ese fue el caso de Pepe.

toda esa gente

Ediciones La Palma proyecta lanzar próximamente una nueva edición de Toda esa gente solitaria (la edición de 1997 puede ordenarse en línea: http://www.edicioneslapalma.com/novedades/108/Toda-esa-gente-solitaria%2C-18-cuentos-cubanos-sobre-el-SIDA)

 

La colección de una isla en fuga

Este es el comienzo de una mirada y un abrazo largamente esperados a los autores cubanos que realizan su obra fuera de la Isla, en las márgenes, en las fisuras, en ese estatus difícilmente definible que es escribir -diría el exiliado José Martí- sin patria pero sin amo y que indistintamente llamamos exilio o diáspora, según el contexto, el año de partida, el compromiso o la interpretación de la herida.

La colección se fundamenta en que sus autores, aunque residen fuera de Cuba, forman parte indispensable del patrimonio literario cubano.

Fugas se enfoca en escritores vivos, pero además se propone rescatar la producción de autores fallecidos fuera de la isla, cuyos textos constituyen aportes a la cultura de la nación, que existe más allá de las fronteras geográficas e ideológicas a las que, lastimosamente, ha sido sometida la producción literaria de la Isla desde hace casi seis décadas.

Apostamos por la perspectiva de Ediciones La Palma: un solo género, el texto literario.

Se trata de una colección bilingüe, español e inglés, pues hay autores cubanos que escriben directamente en inglés. Los títulos de Fugas se imprimirán en ambos idiomas.
Gracias le doy a Ignacio (Nacho) Rodríguez, coordinador de la colección, y a David Cabrera, director de Ediciones La Palma, por el apoyo y la complicidad con estas fugas escritas.

En nuestro proyecto editorial se incluyen a los nacidos en otros países en el seno de familias cubanas, como es el caso de los cubano-norteamericanos y los hispano-cubanos.
Cuba está hoy en muchas partes y desde la libertad que, no lejos del dolor, les otorga la diáspora, sus autores pelean cada día contra los demonios del olvido, las falsas palabras y el silencio.

Desde hace más de medio siglo Cuba es un país en fuga. Por ello, más que una colección, Fugas es una necesidad. Bienvenidos sean todos, autores y lectores. Fugas, que también pudo llamarse fugados, es la colección de una isla en fuga.
LLL

Luis Leonel León, Miami, 2017.
coleccionfugas@edicioneslapalma.com 

Lien conversa sobre la antología erótica “Alamar, te amo” en la librería La Fugitiva de Madrid

El viernes 6 de octubre Ediciones La Palma presentó su último libro: “Alamar, te amo”, una antología erótica escrita por mujeres cubanas nacidas en las décadas del 60, 70 y 80.

Tuvimos la dicha de contar con una de las mujeres antologadas, Lien Carrazana Lau, autora que aporta dos relatos a la antología: Autoestop, publicado en México dentro de su libro Faithless; y la diatriba transcultural del inédito Conflicto político entre una polla y un coño.

En compañía de buenos amigos y amigas, algunas muy jóvenes (ver foto más abajo), Lien y yo conversamos, interpelados por el público (particularmente por un morboso asistente), sobre la realización y los motivos de esta antología; así como Lien nos recordó algunas de las circunstancias de la creación literaria desde el exilio.

Desde Ediciones La Palma quisimos agradecer el apoyo a las muchas personas, cubanas y españolas, que nos han ayudado a botar este barco de Colección Cuba (ver la página de agradecimientos) y, sobre todo, recordar que el libro está dedicado a Pepe Fajardo, o a su memoria, veinte años después de conocerle con motivo de la presentación en el Instituto Cubano del Libro, de otra antología cubana: Toda esa gente solitaria, con 18 relatos sobre el VIH en la Isla.

Lien nos compartió que no acostumbra a escribir relatos eróticos como motivo de su escritura, si no que, en su condición de persona y de cubana, el erotismo es algo connatural a sí misma, que se mantiene después de una década viviendo fuera de Cuba, en Madrid, precisamente.

Alamar

Hice mención a lo estimulante del título, que proviene del relato que yo hubiera querido escribir pero que hizo mucho mejor María Matienzo. Dos páginas donde la oposición Alamar (respecto a su estética gris y monolítica) con amar es tan potente como poética, tanto en la realidad como en el relato, donde una pareja se salva y se hunde a la vez entre habitaciones clausuradas (la casa tomada) e invadida por los insectos (la casa invadida). Para postre, Lien nos contó que existe (o existió, no lo sabe a ciencia cierta) un concurso de relato erótico llamado, precisamente, Alamar. Y que también envió una vez un relato pero no ganó (aunque sí muchos otros, como puede leerse en su biografía (Previo David de la UNEAC, Nacional de Narrativa Francisco Mir, etc.).

También hubo tiempo para hablar del ilustrador del libro: Leonel López-Nussa, de quien tomamos (con permiso de su hija Krysia) 15 deliciosas imágenas, una de mis preferidas a continuación, sobre las que escribe (también en el libro) Rafael Acosta, que “…en varias obras, el personaje del pintor interactúa sexualmente con la mujer modelo del cuadro, la toca en sus partes o la besa, le muerde un pezón o le practica un cunninlingus, o le toca las nalgas o el pubis con la punta del pincel, en una curiosa forma de interpretar el deseo por la mujer, que puede ser también el deseo por el dibujo y la pintura. En varios cuadros, las mujeres disfrutan entre sí para el goce del espectador. Las nalgas son rotundas, los senos firmes, los penes son de diferentes tamaños, pudiendo ser enormes como en la mejor tradición helénica, y el onanismo de las modelos femeninas también aparece con frecuencia…”

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Al respecto de haber incluido dibujos eróticos hechos por un hombre tuve que justificarme diciendo que la mirada de López-Nussa, que es tan atrevida como comenta Rafael, se junta y encuentra con la de muchas de las escritoras… perdón, quise decir de las personajes de sus cuentos, que parecen observar con la misma delectación a otras mujeres.

Y para acabar, quisimos agradecer específicamente a Teresa Dovalpage su precioso prílogo (sí, escrito así), en el que incluyó una serie de respuestas que las autoras le enviaron (las que pudieron) sobre la escritura y el erotismo; así como a Jorge Carpio por el cuidado de la edición y la selección final de los cuentos.

 

Carteles cubanos a la memoria del mundo. UNESCO

El miércoles 12 de julio los carteles cubanos de cine conservados por la Cinemateca de Cuba pasaron a formar parte del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.

El pasado mes de junio, dicha institución postuló la colección al Registro Memoria del Mundo de la UNESCO y en la mañana del miércoles recibió el certificado que acredita la inscripción de manos de la presidenta del Comité Nacional del Programa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Nuria Gregori.

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Los especialistas encargados de la decisión coincidieron en señalar que se trata de una colección de alto valor patrimonial, y de una expresión gráfica que acompañó a la cinematografía cubana en todo su devenir, reseñó la agencia Prensa Latina.

Por su parte, Luciano Castillo, director de la Cinemateca, agradeció el reconocimiento y comentó que “esta variedad sobresale por el empleo al máximo de la tipografía y otros elementos”.

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Explicó que los carteles del ICAIC fueron concebidos como obras efímeras para la promoción de un filme, una muestra, o un evento, y algunos de ellos pudieron recolocarse como piezas artísticas cuando pasaron a formar parte del ambiente de diversos lugares.

Unas tres mil obras conforman la muestra, catalogada como parte imprescindible del patrimonio del ICAIC, porque han contribuido a la educación visual de generaciones de espectadores a partir de sus novedosas propuestas.

Estas obras se convirtieron en paradigma de las artes visuales en el país por su impacto gráfico, eficacia comunicativa y por la libertad en términos de creación e influyeron positivamente en la cultura visual de la Isla.

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Enlaces:

http://habanafilmfestival.com/carteles-cubanos-la-memoria-del-mundo/

http://www.granma.cu/cultura/2017-07-12/carteles-cubanos-de-cine-inscritos-en-el-programa-memoria-del-mundo-de-la-unesco-12-07-2017-22-07-56

http://www.uneac.org.cu/noticias/reconoce-la-unesco-coleccion-de-carteles-cubanos-de-cine

Cuba en sepia y el periodismo de costumbres

Cuba en sepia, hermana melliza de Cuba: memoria y desolvido, reseñada en Cubaliteraria por Marilyn Bobes

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Además de mostrar una prosa límpida y efectiva, el libro Cuba en sepia, de José Antonio Michelena publicado por Ediciones Bolonia, rescata para el lector cubano un tipo de periodismo inusual en la actual prensa cubana: el de costumbres.

Con este título Michelena se coloca en uno de los lugares cimeros de la crónica, género que como bien se sabe cuando está escrito como lo hace este autor bien podemos considerarlo literatura.

El autor realiza un recorrido desde el descubrimiento de la Isla por Cristóbal Colón hasta tiempos más recientes en un detallado trabajo de indagación que se alimenta de fuentes serias y la consulta bibliográfica más que del impresionismo.

Cuba en sepia está conformado por casi cincuenta breves historias que nos remiten a una heterogénea gama de temas y su amenidad y buena escritura obligan al lector a recorrer estas páginas con fluidez e identificación

Como bien reza en la nota de contracubierta este volumen “reactiva la memoria (o el conocimiento) en el reencuentro con personajes y celebridades del ámbito cubano e internacional, la evocación de tradiciones vernáculas de antaño y el relato de sucesos memorables.

Entre sus virtudes están no solo recoger acontecimientos históricos de vital importancia para la nación sino también aspectos de la cotidianeidad que caracterizan la cubanía como pueden ser el juego de dominó o las peleas de gallo.

En un excelente prólogo de Leonardo Padura se resalta lo que significa el periodismo de costumbre a la vez que se señala la ausencia de este en la actual prensa cubana por lo que resulta encomiable la labor de Michelena en este sentido.

Según Padura desde los albores mismos de la literatura cubana, la crónica y el artículo periodístico de costumbres han ocupado un lugar central.

Sin duda, afirma el prologuista, todo el siglo XIX cubano está signado por estas estampas de costumbres que, en muchísimas ocasiones, alcanzan un vuelo narrativo similar o superior a la novelística y el relato de ficción de esa época e intercambian con ellas sus lenguajes y hasta intenciones estéticas.

La calidad formal de estas crónicas de Michelena bien pudieran competir en calidad estética con la de los mejores prosistas de ficción del panorama cubano y este mérito es un añadido al interés conceptual que despierta cada uno de los temas que aborda.

Hay aquí verdaderas joyas del periodismo como “La feliz persistencia de los parques” o “Las peleas de gallo”, todas reafirmadas en una notable investigación que es el sustento de que se nutre el autor para obtener tan brillantes resultados.

Como bien dice Padura “el resultado perseguido por Michelena al enfrascarse en esta aventura parece cumplido”. Se trata de un libro de periodismo coherente, ameno, profundo, bien documentado y, sobre todo, empeñado en el rescate y revitalización de una memoria de lo que fuimos y gracias a la cual podemos entender lo que somos.

Libros como este hacen falta para corroborar la existencia de un periodismo de excelente calidad que no podemos siempre encontrar en nuestra prensa escrita.

Fue un acierto de Ediciones Bolonia recoger estos trabajos en una edición esmerada y que, seguramente, será y está siendo muy bien recibida por todo tipo de lector.

http://www.cubaliteraria.com/articuloc.php?idarticulo=20468&idcolumna=33

Marilyn Bobes, 06 de junio de 2017

Editado por Heidy Bolaños

Segundas partes… resultan buenas para el cartel cubano de cine

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Nelson Herrera Ysla, La Habana, mayo de 2017

Precedido de un cuidadoso trabajo editorial a cargo de Gilberto Padilla, en meses recientes salió a la luz el libro El cartel cubano llama dos veces, en la Colección Cuba de Ediciones La Palma, España, debido a la autoría de Sara Vega Miche, especialista de la Cinemateca de Cuba y que tiene a su cargo todo lo relacionado con la producción gráfica cubana y las exposiciones vinculadas al cine.

Una entusiasta colaboración entre esta institución cubana —específicamente de su Director, Luciano Castillo— e Ignacio Rodríguez, a cargo de dicha Colección Cuba, hizo posible el milagro de publicarse tan importante libro que, en poco más de 240 páginas pone a disposición de los lectores un valioso resumen de lo mejor de nuestra cartelística nacional vinculada específicamente al cine cubano la cual, desde los años 60 del siglo pasado encontró resonancias inmediatas en el espectador cubano y de otras latitudes debido a su eficacia y belleza concentradas en un formato estándar de tan solo 56 x 71 centímetros e impresos en la tradicional técnica serigráfica, conocida también como silkscreen.

Sara Vega hace un pormenorizado recuento escrito (fruto de sus investigaciones a lo largo de varias décadas) de los carteles producidos para películas cubanas desde principios del siglo xx hasta 1959, fecha ésta marcada por los cambios llevados a cabo en la política, la sociedad y la cultura cubanas debidos al triunfo de la Revolución. El texto, ilustrado con variedad de ejemplos desde el año 1960 hasta el 2011, pasa revista a problemas de producción de dichos carteles y su circulación en espacios públicos y privados, y en los que es posible disfrutar, además, de algunos de los insólitos bocetos preparados por los diseñadores cubanos tomando en cuenta las difíciles condiciones en que fueron concebidos e impresos.

En una segunda parte del libro, llamémosle así, se encuentra la Galería en la que se pueden ver hasta el final de libro, en diferentes tamaños, numerosos carteles realizados por los reconocidos diseñadores cubanos de aquella inicial etapa hasta los que han realizado los jóvenes diseñadores de hoy, considerados algo así como el relevo generacional necesario y esperado y que permiten llamar la atención por segunda vez en la historia.

Durante este recorrido visual donde predominan los intensos colores y los estilos personales de cada diseñador, se hizo hincapié en la obra de los más notables cartelistas tanto de la primera etapa como de la última, divididos en los dos momentos significativos: los años de 1960 hasta el 2000 y de ahí en adelante.

Una bien escogida calidad de impresión permite comprender mejor la diversidad autoral y estilística de todos esos años y seguir de cerca lo que en un momento histórico específico representó la imagen visual de Cuba hacia dentro y hacia fuera de la Isla. Para los interesados y para aquellos que por primera vez se acercan a ellos… “Estos carteles de cine cubano perdurarán como expresión de una manera de hacer específica en el contexto de la Isla, y la serigrafía será su sello distintivo en la cartelística mundial. El destino pudiera ser otro, desconocido hoy, aún por escribirse. Ojalá y siempre sea a favor de los carteles…

 

 

De carteles, toreros, y papagayos

El martes 9 de mayo se unieron en Madrid tres valiosos insumos para el disfrute y promoción de la creación artística cubana: por un lado, Antonio Ponte, y poeta cubano afincado en Madrid; por otro, el espacio e interés de la librería Juan Rulfo Fondo de Cultura Económica; y las 15 obras cubanas que Ediciones La Palma ha publicado entre 1994 y 2017.

Presentación de las Obras cubanas de La Palma (1)

No suele ser común que una pequeña editorial, como La Palma, presente una serie de obras, en diversas colecciones, sin otra justificación que su nacionalidad. En este caso, la singularidad cubana vuelve a hacerse presente en un proyecto editorial que, desde sus inicios, mantuvo tan viva relación con su “octava isla”. Fue partir de 2014, que La Palma logró destinar recursos para normalizar su relación editorial con la otra Isla, abriendo dos colecciones singulares y cubanas.

Es en este momento en que La Palma comienza a exhibir cierto músculo editorial, tanto con la Colección G., que comienza a posicionarse como una nueva (y única, que sepamos) tentativa de hacer edición independiente y hermanada entre Cuba y España; y Colección Cuba que, gracias a los apoyos de diferentes instituciones cubanas y españolas, logra echar a andar su ambicioso proyecto con la Cinemateca de Cuba, publicando un ensayo sobre la cartelística insular, principalmente cinematográfica.

libro poesía

Han pasado más de 20 años desde que La Palma publicara la antología de la poesía cubana de los años 80, donde el mismo Antonio Ponte no solo aparece antologado, sino que además advierte contra sus peligros: ninguna otra generación de poetas anteriores fue objeto de tantos y tan tempranos intentos de ser antologada. Todo ello en una época en la que, como afirma Alicia Llarena en el prólogo, esa “generación precoz” carecía de posibilidad no solo de publicar sus relatos, sino que vivía incomunicada y dispersa entre sí. Un cuarto de siglo después, muchos de ellos (y ella: Sonia Díaz Corrales), viven fuera de Cuba.

Lorenzo

Antonio Ponte se dio a la tarea de presentar las obras editadas en estos últimos cinco lustros. Comenzó, tal vez, por su preferido: Lorenzo García Vega. Como buen poeta, se centró en las obras poéticas que La Palma ha tenido ocasión de publicar en España (Isel Rivero, Orlando González Esteva, Soleida Ríos), alabando el canon personal de Virgilio López Lemus, quien se atrevió a colocar La lágrima infinita al lado de Niágara o Hierro en su Mural de poesía cubana.

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También aludió a la importancia del proyecto de La Palma con la Cinemateca de Cuba, de quien alabó la superación de viejas consignas reduccionistas que invisibilizaron el cine previo a 1959. Tuvo tiempo para referirse a la Colección G., de la cual expresó, centrándose en Malditos bastardos, interesantes ideas, como la que sigue.

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La antología aparece como un cartel de toros. Pero dice que en esta plaza no lidian ni Pedro Juan Gutiérrez, ni Leonardo Padura, ni Zoe Valdés. Vengan que hay buen toreo. Es un cartel programático que va a seguir toda la colección, y que va a guiar la educación literaria de este grupo de escritores, quienes ven, en los tres escritores mencionados, el triunfo editorial extranjero. Ven en ellos el cumplimiento de todos los tópicos que un editor extranjero le pide a la literatura cubana: los derrumbes, las jineteras, la miseria. ¿Qué quiere un editor español, casi siempre? -no es el caso de La Palma- Quiere un papagayo. Un ave tropical que luzca muy bien en la foto y que diga unas palabras divertidas que tengan tono local. Los escritores G. niegan la búsqueda del papagayo. Ellos no son papagayos y no quieren buscar el papagayo, e incluso pudiera decirse que, en ellos, programáticamente, hay un deseo de no ser papagayos. Eso es evidente y es importante. Sin embargo, pensando ya en recorridos más largos, el hecho de no querer ser papagayo te despluma muchas veces. Cuando no querer ser papagayo se convierte en una obsesión, de algún modo estás papagayizando tu vida.

Presentación de las Obras cubanas de La Palma (2)

Altamira Libros, primera librería de Estados Unidos en vender los libros de Ediciones La Palma

A partir de este mes de abril ya se pueden encontrar algunos de los libros de Ediciones La Palma en Altamira Libros, Miami.

El proyecto de su dueño, Carlos Souki, constituye una oportunidad para la comunidad hispanohablante de Miami quien, hasta septiembre pasado, contaba con escasas posibilidades de acudir (caminando, por demás) a una librería de calidad y buenos precios. No será por casualidad que, en mi vuelo de llegada a la ciudad de Miami, una señora argentina cargara, desde Madrid, libros de Camus y Ortega a su anciano padre.

Altamira tiene algunas peculiaridades. Una de ella es su cotidiana relación con escritores latinoamericanos. En la librería trabajan algunos de ellos. Hernán, escritor argentino y profesor de literatura comparada, hace el último turno (hasta las 10 de la noche); y Legna Rodríguez Iglesias, en el turno de la mañana, es el último fichaje de Carlos.

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Altamira, de quien ya antes me había hablado Antonio Ponte (las buenas noticias del libro en español en USA vuelan), está inmersa en el proyecto de vender libros de calidad en español y… a precios de España. Desde ahora, Ediciones La Palma se suma a este gran proyecto de Altamira Libros, mediante su fondo editorial de poesía y narrativa.

Una anécdota: Siempre que nos encontramos con personas que aman los libros suceden cosas extraordinarias; o mejor, conocemos sucesos extraordinarios que acaecieron con los libros. Cuando desde Ediciones La Palma y Cajachina decidimos poner en marcha la edición española de la Colección G., comenzamos con una antología, “Malditos bastardos”, que tuvo buena difusión, principalmente en España. Por causas del azar, unos pocos ejemplares fueron enviados a Nicaragua, más concretamente al Festival de la Poesía de Granada, en 2015, con Elsa López, fundadora de La Palma. Uno de esos libros antológicos fue adquirido en Granada, Nicaragua, por un escritor cubano amigo de Legna. Desde entonces, ese ejemplar de “Malditos bastardos” es uno de los escasos exiliados en USA, tras hacer un complejo viaje desde Madrid, pasando por Granada, para desembarcar en Miami. Con el acuerdo con Altamira Libros, gracias a Ponte y a Legna, ya no estará solo.

Un abrazo a nuestros nuevos amigos y amigas de Altamira Libros.

Altamira Libros: 219 Miracle Mile, Coral Gables, FL 33134

Ediciones La Palma presenta su obra en La Habana y Madrid

Durante esta semana, en las capitales cubana y española, se ha presentado dos de las más recientes obras publicadas por Ediciones La Palma.

El lunes 17 de abril se presentó en la Embajada de España en La Habana, Cuba, la obra del poeta y académico cubano Virgilio López Lemus, “Mural de poesía cubana”, una aproximación a la construcción identitaria desde la poética insular, desde sus orígenes hasta las vanguardias del siglo XX.

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También, este viernes 21 de abril, en el Instituto Europeo de Diseño de Madrid, se ha presentado el libro de la autora de la Cinemateca de Cuba, Sara Vega Miche, “El cartel cubano llama dos veces”, coeditado en diciembre de 2016 por Ediciones La Palma y la AECID, en un intento conjunto de preservar y difundir lo mejor del diseño de las producciones nacionales cubanas desde 1915 hasta 2015.

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